Costos y Beneficios de la Investigación Científica desde Aysén

UNIVERSIDAD DE AYSEN CP-33

Economistas estadounidenses calcularon que entre un tercio y la mitad del crecimiento económico de EEUU se debe a la investigación científica básica realizada después de la segunda guerra mundial. Desde naves espaciales, automóviles, trenes, smartphones, la ropa que usamos, la comida que comemos, y hasta la energía que alimenta las imprentas de este diario, han sido creados y mejorados a través de la investigación científica. Pero antes de que existiesen estas aplicaciones, los científicos tuvieron que estudiar los conceptos básicos que fundamentan estos avances. Probablemente Einstein no estaba pensando en inventar el GPS cuando trabajaba en la teoría de la relatividad, pero su explicación acerca del funcionamiento del espacio-tiempo permitió mejorar los datos obtenidos desde los satélites de GPS en órbita. Lo mismo se puede pensar de Elizabeth Blackburn, bióloga australiana-estadounidense, cuya curiosidad la llevó a estudiar el ADN de las algas en la década de 1970. El NIH (agencia estatal de EEUU que financia la investigación en salud) financió su trabajo en 1978, y el 2008 ella y su equipo fueron galardonados con el premio Nobel de Medicina por el descubrimiento de una enzima que alarga los extremos de los cromosomas, llamados telómeros, que ahora se sabe que cumplen un rol esencial en el envejecimiento humano y enfermedades asociadas.

Ejemplos como este muestran que un financiamiento firme y suficiente a la investigación científica básica debería ser una prioridad nacional. Debemos mirar esta necesidad a mediano plazo para asegurar el futuro de nuestro país, tal como tenemos que asegurar el acceso a servicios básicos dignos a toda la población.

Desde la Universidad de Aysén se han dado pasos importantes durante los dos últimos años en materia de investigación, gracias al trabajo que ha realizado su cuerpo académico al obtener en dicho periodo, mil millones de pesos a través de fuentes externas como el Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt), Fondo de Equipamiento Científico y Tecnológico (Fondequip) y el Fondo de Innovación para la Competitividad del Gobierno Regional de Aysén (FIC). Dichos recursos nos han permitido, por ejemplo, contar con el primer laboratorio de Fisiología Celular de la región, así como también un laboratorio de Productos Naturales, Síntesis Orgánica y Biotecnología, además de un laboratorio de Geociencias.  A lo anterior se suma, la reciente inversión de 430 millones de pesos en equipamiento científico realizada por la casa de estudios para sus académicos, lo que sin duda marcará una nueva etapa, pues los descubrimientos que se hagan en dichos espacios permitirán posicionar la investigación que se desarrolla en la universidad y en la región a nivel internacional. Con ello, la Universidad de Aysén está dando una señal a la comunidad regional y nacional que muestra un compromiso con el desarrollo sostenible a mediano y largo plazo basado en la generación de conocimiento.