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Soberanía científica desde la Patagonia

Publicado el 17 de junio de 2026

Todos aprendimos qué era una PCR durante la pandemia. Lo que pocos saben es que hoy, en un laboratorio de Coyhaique, estamos produciendo la enzima que hace posible esa prueba. Y que vamos a poder seguir produciéndola, casi indefinidamente, sin depender de las multinacionales que la venden cara y la importan lenta.

Hace pocas semanas nuestro laboratorio en la Universidad de Aysén fue seleccionado, entre instituciones de toda América Latina, como beneficiario del Reclone Latinoamérica, una iniciativa apoyada por la Chan Zuckerberg Initiative del fundador de Facebook. En simple: una red mundial nos envía, sin costo, los planos genéticos para producir localmente diez herramientas moleculares de uso científico avanzado. UAysén queda como uno de los nodos chilenos de esta red abierta. No es un detalle menor: es una forma de soberanía científica.

¿Por qué importa para la región? Porque significa que nuestros estudiantes de Enfermería y Obstetricia van a producir su propia Taq polimerasa, el elemento clave en esta reacción  y la van a usar en una PCR esa misma semana. Eso no se hace en pregrado en casi ninguna universidad chilena, ni siquiera en las que tienen muchos más recursos que nosotros. Y vamos por más: no solo las enzimas, también las máquinas. Lo que hoy se importa a precio dólar, lo vamos a construir en Coyhaique.

Estamos armando paulatinamente un laboratorio donde la ciencia se hace, se ve y se enseña con las manos. Las impresoras 3D, cortadoras láser y placas Arduino que estamos sumando no son juguetes: son las herramientas con las que vamos a fabricar nuestros propios microscopios, termocicladores, incubadoras y sensores. Queremos también abrir cursos para la comunidad, donde el público pueda acercarse a la ciencia construyendo los propios aparatos. La ciencia deja de sentirse lejana cuando uno arma su microscopio, cuando entiende que detrás de cada equipo hay decisiones, materiales y personas.

La aspiración mayor es construir, desde Coyhaique, un centro de equipamiento científico patagónico que combine dos fortalezas. Por un lado, equipos únicos que atraigan a investigadores de todo el mundo, aprovechando que la Patagonia ya ejerce un magnetismo propio sobre quien hace ciencia. Quien viene a esta tierra rara vez viene por un día: se queda, dicta clases, forma estudiantes, deja huella. Por otro lado, herramientas de bajo costo y replicables, pensadas para ciencia de campo y ciencia ciudadana, capaces de multiplicar el alcance del conocimiento más allá de las paredes universitarias y conectar con escuelas, organizaciones y comunidades de toda la región.

Todo esto se articula bajo el Proyecto FONDEF MicroMundo, que dirijo desde la UAysén . Pueden seguir nuestro trabajo en Instagram, como @micromundoteam. La Región de Aysén tiene todo para ser, no la periferia de la ciencia chilena, sino una de sus fronteras más vivas. Y vamos a demostrarlo.