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Consolidar la Universidad de Aysén: calidad, territorio y futuro compartido

Publicado el 29 de enero de 2026

La Universidad de Aysén es una universidad joven, regional y estatal, creada para responder a las necesidades de un territorio único y desafiante. En los últimos años, nuestra comunidad universitaria fue capaz de enfrentar escenarios complejos y avanzar con responsabilidad en el ordenamiento financiero, la mejora de la gestión y el fortalecimiento de la institucionalidad. Ese trabajo sostenido nos permite hoy transitar hacia una etapa distinta: una fase de consolidación que no solo implica estabilidad, sino también madurez, proyección y un mayor nivel de exigencia.

Esta etapa de consolidación se expresa, en primer lugar, en contar con una situación financiera ordenada y un presupuesto aprobado para 2026, condición fundamental para planificar con certeza. Se manifiesta también en proyectos de infraestructura estratégica que ya están en marcha, como la construcción del Edificio Fundacional en el Campus Río Coyhaique, financiado por el Gobierno Regional; la habilitación del Campus Errázuriz y la implementación próxima de los edificios modulares, iniciativas que fortalecen las condiciones para la docencia, la investigación y la vida universitaria.

Pero consolidar no es solo sostener lo alcanzado. Consolidar implica evaluarnos críticamente, mejorar nuestros procesos y proyectar un desarrollo institucional de calidad. En ese sentido, el año 2026 representa un desafío mayor para la Universidad de Aysén, ya que enfrentaremos el proceso de Acreditación Institucional, un hito clave para toda universidad pública y un ejercicio profundo de autoevaluación, reflexión y compromiso colectivo.

La acreditación no es un fin en sí mismo, sino una herramienta que nos permite asegurar y fortalecer la calidad de nuestro quehacer, dando garantías a nuestros estudiantes, a sus familias y al territorio. En esta etapa de consolidación, la acreditación institucional nos convoca como comunidad a revisar nuestras prácticas, reconocer avances, identificar brechas y construir acuerdos sobre el tipo de universidad que queremos seguir desarrollando.

En coherencia con este desafío, hemos definido cinco grandes lineamientos que orientan la gestión institucional. El primero es la gobernanza institucional, centrada en la puesta en valor de nuestra autonomía universitaria, la restitución y el adecuado funcionamiento de los órganos colegiados, y el fortalecimiento de una estructura organizacional que promueva una toma de decisiones democrática, transparente y eficiente.

El segundo lineamiento es la calidad, asumida como principio rector transversal. Nuestro compromiso con la acreditación institucional atraviesa todas las funciones universitarias y se materializa, entre otros hitos, en la próxima elaboración participativa del Plan de Desarrollo Institucional 2026–2030, que será la hoja de ruta para el crecimiento académico, científico y territorial de la universidad en los próximos años.

Un tercer eje es la experiencia estudiantil integral. En una universidad en consolidación, los y las estudiantes deben estar efectivamente en el centro del quehacer institucional. Esto implica fortalecer los procesos que acompañan sus trayectorias académicas, planificar estratégicamente los espacios de docencia y apoyo estudiantil, y potenciar el rol de bibliotecas y recursos de aprendizaje como pilares del proceso formativo.

El cuarto lineamiento corresponde a la sostenibilidad y el crecimiento responsable. Consolidar una universidad pública supone asegurar su estabilidad financiera mediante una gestión transparente y eficiente, pero también traducir esa solidez en seguridad laboral, bienestar institucional y oportunidades de desarrollo para quienes trabajan en ella.

Finalmente, la investigación y el territorio constituyen un pilar distintivo de esta etapa. La adjudicación del Fondo de Investigación Universitaria Territorial (FIUT) nos permite fortalecer una investigación con pertinencia regional, articulada en líneas estratégicas como cambio climático y territorios sostenibles; patrimonio, desarrollo y bienestar humano; innovación tecnológica y desarrollo productivo; y transición energética en la Patagonia-Aysén. A ello se suma una internacionalización colaborativa, la consolidación del modelo de Vinculación con el Medio y la promoción activa de la cultura y las artes.

Estamos, en definitiva, en una etapa de consolidación de la Universidad de Aysén, que nos desafía a actuar con responsabilidad, diálogo y visión de futuro. El proceso de acreditación institucional que enfrentaremos en 2026 es parte central de ese camino y una oportunidad para reafirmar nuestro compromiso con la calidad, el territorio y la educación pública. Ese es el desafío que asumimos como Rectoría y que invitamos a compartir a toda la comunidad universitaria y regional.