Patagonia-Aysén: fuente inexplorada de nuevos medicamentos para el cáncer

En Chile, el cáncer es la segunda causa de muerte después de las enfermedades cardiovasculares, y la primera en la región de Aysén (Estrategia Nacional del Cáncer 2016). A pesar de que actualmente existen tratamientos para algunos tipos de cáncer, vislumbrar una cura definitiva es una posibilidad aún muy remota, por lo que encontrar nuevos fármacos que puedan asistir en la batalla contra esta enfermedad es urgente.

A lo largo de la historia, el descubrimiento de fármacos a partir de especies vegetales ha permitido a la humanidad vivir más y mejores años. Más del 50% de los fármacos usados por la medicina tradicional son de origen natural, y la gran mayoría de agentes quimioterapéuticos usados en el mundo fueron descritos originalmente desde sus fuentes naturales. Por ejemplo, paclitaxel (Taxol®) fue aislado en 1968 desde la corteza del tejo del Pacífico (Taxus brevifolia), y su actividad antitumoral fue observada en diversos tipos de tumores. Actualmente es utilizado clínicamente en pacientes de cáncer de ovarios, vejiga, próstata, pulmón, de mama, sarcoma de Kaposi relacionado a SIDA, entre otros.

La Región de Aysén tiene una gran diversidad de especies vegetales cuya composición química no ha sido o está siendo recientemente estudiada. Existe una posibilidad muy concreta de que más de alguna de ellas contenga moléculas que pudiesen ser potenciales agentes antineoplásicos. Con esto en mente, el Laboratorio de Fisiología Celular y Metabolismo de la Universidad de Aysén se adjudicó la propuesta titulada “Patagonia-Aysén: fuente inexplorada de nuevos medicamentos para el cáncer”, presentada al Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC) Aysén 2018. El proyecto busca analizará exhaustivamente las propiedades antitumorales de especies vegetales nativas cuya composición química está siendo actualmente estudiada con financiamiento de convocatorias anteriores del mismo fondo, y además se estudiarán plantas medicinales como la paramela, doradilla, duraznillo, entre otras, las que son recolectadas y cultivadas por mujeres de la comuna de Río Ibáñez. De esta manera, el proyecto también fortalecerá los mecanismos de producción y gestión de negocios de las mujeres recolectoras, además de generar valor agregado al producto de sus emprendimientos. Con esta propuesta, la Patagonia Aysén se redescubre como una fuente inexplorada y quizás inagotable de nuevas familias de compuestos químicos que podrían cimentar las bases del desarrollo de los medicamentos antineoplásicos del futuro.