La Universidad de Chile como aval de la calidad en la Uaysén

Un rasgo distintivo del proceso creciente e ininterrumpido de mejoramiento de la educación chilena de las últimas tres décadas es el lugar central que ocupa la cuestión de la calidad, como uno de los pilares del proceso de cambios educacionales junto al acceso, el financiamiento y la equidad.

Si bien algunos de estos pilares han tenido en ocasiones prioridad contingente respecto de los otros, la preocupación por la calidad ha estado presente desde los primeros programas de mejoramiento de la calidad hasta culminar con los proyectos de reformas estructurales de los años recientes. Y si eso es así respecto de las instituciones existentes, cobra una importancia constitutiva en las casas de estudio de reciente creación, como lo es la Universidad de Aysén, a la cual la Universidad de Chile apoya en su condición de entidad tutora del proceso de instalación, consolidación y acreditación.

A casi cuatro años de su fundación, en camino de consolidarse institucional, normativa y académicamente, la UAysén nació con el desafío de mejorar progresiva y sostenidamente la calidad de su desempeño institucional, entendiendo por calidad la capacidad de una institución de desarrollar el talento de todos sus integrantes en un marco de equidad.

Nuestro objetivo es claro: contribuir a que la nueva Universidad obtenga la acreditación que le otorgue el reconocimiento como un centro académico autónomo, aprovechando las fortalezas que la propia UAysén ya ha ido construyendo, en particular, la capacidad de la propia comunidad universitaria de avanzar en el sentido de la calidad. En palabras de nuestro primer Rector, Andrés Bello: “bajo la influencia de la libertad, espíritu vital de las instituciones chilenas, me es lícito esperar que el caudal precioso de ciencia y talento, de que ya está en posesión la Universidad, se aumentará”

En concreto, la Universidad de Chile apoya esos esfuerzos en autoevaluación, lo que se traduce en orientación sobre la metodología de autoevaluación y el informe mismo de autoevaluación necesario para acreditarse. Asimismo, pone a disposición académicos que colaboran como expertos evaluadores; otorga asesoría en materia de finanzas y proyecciones económicas, para mejorar el funcionamiento en la dimensión administrativa y financiera y apoya el desarrollo de sistemas informáticos para mejorar la gestión y el registro de datos, junto con contribuir a que cada una de las Direcciones defina sus políticas y mecanismos que aseguren calidad.

Además, académicos de la Universidad de Chile han participado en el diseño de las carreras, en la selección de los académicos, en el fortalecimiento de la investigación a través de la colaboración entre investigadores y en el diseño de los programas de acompañamiento de los estudiantes, entre otras acciones.

En la actualidad nos encontramos en una fase de evaluación interna, donde se está aprovechando la experiencia de la Universidad de Chile en su propio proceso de acreditación que culminó con éxito el año 2018, para apoyar la sistematización de la información a través de la cual la Universidad de Aysén dará cuenta de su avance en sus primeros cuatro años.

Llegar a ser un centro académico gravitante en la Patagonia y en el país, que contribuya de manera sustantiva al desarrollo de la reflexión, la investigación, la docencia y el desarrollo regional desde una perspectiva sustentable: ese el horizonte del camino que se inició hace cuatro años y al que la Universidad de Chile quiere contribuir, no sólo por mandato legal, sino que también como parte de su compromiso con la educación pública nacional.